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EF El Olivo de Coslada A 2 - 2 Infantil Masculino A

La Meca encaraba la segunda jornada de liga con buena energía y buenas sensaciones tras el trabajo semanal.

El Infantil Masculino A todavía no se había asentado en el campo cuando El Olivo de Coslada recupera un balón en el perfil izquierdo de su campo superando a ese poseedor, mediante otro toque consigue zafarse de la entrada del mediocentro defensivo de los visitantes y con un envío largo a la espalda del lateral izquierdo y a la carrera de su extremo derecho apreciamos el primer duelo en velocidad que fue favorable para nuestros chicos, consiguiendo mantener la posesión con un pase al portero. Sin embargo, su extremo siguió corriendo a presionar ese balón que le había llegado a nuestro arquero, encontrando un suculento premio, ya que el despeje impacta en su pie y tan sólo tiene que volver a empujarla para deleite local.

Y, a partir de ahí, La Meca no supo encontrar la tranquilidad y la paciencia: los nervios, las prisas y la angustia se fueron adueñando de nuestros chicos y de sus cabezas, propiciando imprecisiones en pases y controles de balón que favorecían contraataques locales, duelos aéreos, anticipaciones y balones divididos del que siempre sacaban beneficio los anfitriones. Pero el gran problema era la sensación constante de que el equipo había perdido la esencia a la que todos estábamos acostumbrados. Prueba de ello fue otra ocasión clara de gol de su extremo izquierdo, que en esta ocasión consiguió detener Edu, pero el primer tiro ripense no llegó hasta el minuto 30.

Tres cambios en el descanso y una serie de detalles más psicológicos que tácticos para recuperar esa identidad perdida hacen que, esta vez y también en el minuto 3, tras una combinación en el balcón del área, un gran disparo de Diego ponga las tablas en el marcador. La Meca, con otro aspecto tras ese tempranero gol, consigue darle la vuelta al marcador tras un contraataque robando en campo rival, un balón por encima del último defensa y, aprovechando el bote y la salida de su portero, Román consigue de vaselina con la cabeza el segundo tanto. Pero todas las desgracias nunca vienen solas, ya que en el minuto 55, tras un centro desde la derecha, Nico, en un intento por despejar el balón tirándose al suelo, hace que el esférico entre llorando por el palo de nuestra portería. Quedaban todavía quince minutos para intentarlo, pero las internadas por banda izquierda con pase atrás no se terminaron de materializar, los saques de esquina de rematar y los tiros desde fuera del área, esta vez, se toparon con el larguero.

“Me voy con la sensación de haber tirado 35 minutos a la basura en la que no hemos sido superiores en nada y con la tristeza e impotencia de no haber reconocido al equipo en ese tramo del partido”, explicó Héctor Benito al final del partido. “El fútbol es un deporte en el que si juegas bien, puedes ganar, pero si compites bien, ganas seguro y hoy nos ha faltado esa competitividad, esa identidad y esa esencia en la primera parte que ha hecho que la suerte tampoco estuviera de nuestro lado”, añadió.