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  • Área de Psicología

Bullying en el campo de fútbol

Por Carolina Esteban Fernández


El acoso hacia otras personas ya sea dirigido a individuos o a grupos, no debe ser aceptable nunca. En el contexto del deporte, el acoso puede tener graves consecuencias, tanto para las personas a las que se dirige como para el ambiente general del equipo y la deportividad en los partidos.


Si cualquier miembro del equipo de futbol sufre acoso, es importante que hable con un adulto de confianza o una figura de autoridad sobre la situación. Puede ser un entrenador, un adulto, profesor, madre o padre. Pueden ayudarle a encontrar formas de abordar la situación y protegerse de daños mayores. También es importante recordar que el comportamiento de intimidación surge a menudo de sentimientos de inseguridad o un deseo de poder y control. Al defenderse a sí mismo y a otros que están siendo acosados, se puede ayudar a mejorar el ambiente del equipo para que este sea más positivo y los integrantes perciban mayor apoyo.


El objetivo de cualquier equipo deportivo debe ser promover el trabajo en equipo, el espíritu deportivo y el respeto por todos los miembros, independientemente de sus habilidades. Al trabajar juntos para crear una atmosfera más positiva e inclusiva en el equipo, todos pueden disfrutar de los beneficios de jugar al fútbol en un entorno acogedor y de apoyo.


Los efectos psicológicos del acoso

El acoso en un equipo de fútbol puede tener graves efectos psicológicos en las personas a las que se dirige. El acoso puede crear sentimientos de aislamiento, vergüenza y baja autoestima, lo que puede afectar al desempeño del individuo dentro y fuera del campo. Cuando una persona es objeto de intimidación, puede desencadenar una respuesta de estrés del cuerpo, provocando síntomas físicos como pueden ser dolores de cabeza, de estómago y dificultad para dormir. El estrés continuo, también puede conducir a la ansiedad y depresión y, en casos muy graves, puede conducir incluso a la ideación suicida. Es importante tener esto en cuenta, para entender cómo se poder estar sintiendo una persona en esta situación, nada agradable, a la que hay que ponerle fin si se diera el caso.


Pero este acoso no solo afecta individualmente, si no que puede llegar a tener un impacto en el equipo como un todo, si se permite que el comportamiento de intimidación continue sin control, puede crear un ambiente tóxico en el equipo, donde las personas se sientan inseguras y no perciban apoyo unas de otras. Esto puede conducir a una falta de comunicación y fallos en el funcionamiento del equipo a la hora de trabajar en los entrenamientos y de tener un buen rendimiento en los partidos.


Es por ello por lo que, desde una perspectiva psicológica, es importante que los entrenadores, padres y otros miembros del equipo reconozcan las señales de acoso y tomen medidas para abordarlo. Por lo que planteo que los padres, pero en concreto los entrenadores, que son los que más tiempo pasan con todo el equipo en conjunto, conozcan cuales pueden ser las posibles señales de acoso, que pueden ser vistas como simples bromas, que suelen ir siempre dirigidas al mismo jugador, el cual no se ríe. Además, también deben estar atentos a lo que le dicen los jugadores sobre otros, los comentarios que hacen, ya que en ocasiones parecen simples quejas de niños, pero a ellos les puede estar afectando seriamente.


Para acabar con el acoso, pero sobre todo para prevenirlo es importante promover un ambiente positivo en los entrenamientos y en los partidos, en los que se valores las contribuciones de todos los jugadores y se les anime a apoyarse y ayudarse unos a otros. Al fomentar un entorno de equipo inclusivo, las personas pueden desarrollar un sentido de pertenencia y confianza, que los llevará tener a un mejor rendimiento y un mayor éxito dentro y fuera del campo. Esto podría conseguirse a través de pequeñas actividades en los entrenamientos, en las que se fomente que los compañeros tengan que actuar de forma conjunta, desarrollando mejores lazos entre ellos, así como permitir que se conozcan mejor de cara a saber cómo pueden ayudarse unos a otros.


Una de las actividades que proponemos desde el área de psicología para conseguir esto, es un juego en el que se tengan que poner por parejas, pero con compañeros con los que se relacionen menos dentro del equipo, hacer una pequeña gymkana, y el equipo que gane podrá elegir un ejercicio para la próxima semana. De este modo, tendrán que trabajar juntos, lo que les servirá también para conocerse mejor, sus puntos fuertes y débiles, lo que beneficiará al equipo.


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